Una obra poética y contemporánea que invita a contemplar la belleza y la impermanencia del mar. Sus formas fluidas y su combinación de tecnología y artesanía generan un ambiente sereno y evocador, conectando a los huéspedes
con la inmensidad del
océano desde el corazón
del lobby.
La obra captura el eterno ciclo del mar. El instante en que las olas tocan la costa y luego retroceden, dejando trazos efímeros de espuma. Es una metáfora de lo transitorio y lo eterno, una danza entre el presente y lo inmutable.
Sobre una superficie de 4,10 m de ancho x 1,60 m de alto. La obra ocupa un espacio de 3,50 x 1,40 m de altura.
Se utilizó PLA, en blanco traslúcido. Elaborando con el mismo un tejido manual con tecnología 3D.